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Historias
de Sexo
El
regalo mas sexy.

A veces todavia me corro involuntariamente al
pensar en aquella inesperada sesion sexual con mi mejor amiga del
instituto. No es broma, me ha pasado mas de una vez en la oficina
rodeada de papeleo, diskets y notas. De repente necesito buscar una
direccion en mi agenda y tropiezo con su nombre, entonces ya me pongo
cachonda, se me olvida lo que tengo que hacer y miro a mi alrededor
antes de introducir dos dedos en mi chocho humedo. Los companeros de
trabajo saben que me estoy haciendo una paja otra vez, no hay duda, se
pasean por delante de mi con sus sonrisas de babosos. Me parecen
repugnantes, son todos un desafio a la estetica, bajos o calvos, gordos
o feos, todos se pasean por delante de mi mesa con sus pollas
abultadas,sus frentes sudorosas y sus sonrisas de babosos. Enseguida
dejan de ser ellos y pienso solo en sus pollas, vergas dispuestas a
enfilarse en mi chocho y machacrlo sin piedad, en ese momento ya no son
dos dedos, son tres o cuatro y se mueven cada vez mas rapido,
freneticamente hasta que
Al principio me daba verguenza mansturbarme en la
oficina pero ahora ya no me puedo controlar y a los companeros no parece
importarles demasiado. Mi jefe, sin embargo, se molesto un poco cuando
se entero de que perdia el tiempo en estos placeres, o eso pense yo
cuando me llamo a su despacho para tener una conversacion privada. Sin
embargo, lo que le molestaba a el era otra cosa:
- Quiero verte haciendolo, yo tambien tengo derecho a disfrutar de las
empleadas cachondas.
- No puedo-le conteste- asi no me sale.
- Que pasa? Te da corte mi aspecto.
- No, no es eso- aquel tio tenia una enorme barriga y una gran papada de
cerdo que lo hacian repugnante-es que solo me pongo cachonda al pensar
en...
- Sigue, sigue no te pares, cuentamelo todo.
- Bueno, es cuando pienso en mi amiga Laura. Es una tia gorda, con tetas
abundantes y un gran culo que tiembla cada vez que da un paso. La
conozco desde que entre en el instituto y ensegida nos hicimos muy
buenas amigas. Ibamos juntas a todos lados, eramos inseparables, a mi me
daba un poco de verguenza no salir con chicos pero en realidad me atraia
muchisimo la idea de estar con ella. Luego en las excursiones
compartiamos habitacion y entonces las cosas empezaron a ir mas alla.
Recuerdo que una noche se metio en mi cama con la excusa de tener miedo
a dormir sola en una cama extrana. Yo por supuesto la crei pero me
parecio un poco raro que se quitase el camison y se acostara desnuda en
mi cama, frotando sus tetas gordas contra mi espalda. Aquella noche me
dio un beso muy dulce de buenas noches y nos dormimos. Al dia siguiente
me desperte muy cachonda, recuerdo que me ardia el chocho, de repente me
di cuenta de que me faltaban las bragas. "No pude resistirme a
darte un poco de placer-me contesto Laura sin dar
- Me ha gustado mucho tu historia- decia mi jefe mientras se bajaba la
cremallera y liberaba su verga tiesa y dura como una piedra-. Me harias
un regalo tambien tu a mi?

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